Agradecimientos a Pedro Almodóvar, Albert Plá, La Lupe, Danny Daniel, Las Grecas, María Jiménez, y tantos otros que han tratado, y -siguen-, de dar cuenta de la imposibilidad de simetría entre los sexos. Y sin perder por el horizonte, una ironía agridulce reflejo de la vida misma. Esa vida, que tanto vale la pena vivirla. Aún.
AVIDEZ, según ella:
“Te estoy amando locamente, pero no sé cómo te lo voy a decir,
Quisiera que me comprendieras, pero sin darte cuenta te alejas de mí,
Prefiero no pensar, prefiero no sufrir
Lo que quiero es que me beses
Recuerda que deseo tenerte muy cerca
Y sin darte cuenta te alejas de mí.
Si me acombenzo, si me acombenzo
Dáme tu ausenci, que sabe a beso
Nai no nai no na, nai no nai no na”.
Nanay. Ay.
HAZAÑA, según él:
“Por el amor de una mujer
jugué con fuego sin saber
que era yo quién me quemaba
bebí en las fuentes del placer
hasta llegar a comprender
que no era a mí a quien amabas.
Por el amor de una mujer
he dado todo cuanto fui
lo más hermoso de mi vida
más ese tiempo que perdí
ha de servirme alguna vez
cuando se cure bien mi vida.
Llegué a llorar y a enloquecer
mientras que ella se reía
rompí en pedazos un cristal
dejé mis venas desangrar
pues no sabía lo que hacía”.
RIP.
SIMULACRO, en tres actos.
A: Denuncia, según ella:
“Igual que en un escenario
finges tu dolor barato
tu drama no es necesario
yo conozco ese teatro.
Fingiendo.
Qué bien te queda ese papel
después de todo parece
que es tu forma de ser.
Teatro.
Lo tuyo es puro teatro
falsedad bien ensayada
estudiado simulacro
fue tu mejor actuación
destrozar mi corazón
y hoy que me lloras de veras
Recuerdo tu simulacro”.
Digo.
B: Venganza, seguimos con ella:
“Yo quiero que tú sufras lo que yo sufro
Y aprenderé a rezar para lograrlo
Yo quiero que te sientas tan inútil
Como un vaso de whisky entre las manos.
Yo te deseo la muerte donde tú estés
Y aprenderé a rezar para lograrlo.
Yo quiero que te asomes a cada hora
Como un preso aferrado a su ventana”.
Sea.
C: Veredicto, de ella:
“Se acabó
Porque yo me lo propuse y sufrí
Como nadie había sufrido y mi piel
se quedó vacía y sola
desahuciada en el olvido.
Olvidé todo lo que te quería, y ahora ya,
ahora ya, mi mundo es otro.
Tú no me vengas con pamplinas
ni me pidas que te ayude
cuando te necesitaba
yo jamás te tuve.
Ni te quiero ni te odio
quiero bien que me comprendas
que eres uno más de tantos
que yo nunca conociera”.
Ya sabes.
Palmira Dasí Asensio
Volver a Jornadas