El binomio del título de estas Jornadas, dolor // violencia, nos lleva a confrontarnos desde las enseñanzas de Freud y Lacan al tema de una posible clínica diferencial que no equivaldría siempre a la de las estructuras clínicas, Neurosis, Perversión y Psicosis.
Es una clínica de la diferencia entre lo que sería una clínica de la falta, que correspondería al dolor psíquico, y una clínica del vacío que correspondería a la de la violencia en todas sus manifestaciones sobre el sujeto mismo y sobre el otro.
CLÍNICA DE LA FALTA:
En primer lugar, si comenzamos por el dolor, vemos que no es un concepto psicoanalítico como tal, pero que ya desde Freud este tema atraviesa su obra de forma transversal, especialmente en textos como Psicología para neurólogos, Inhibición, Síntoma y Angustia y Duelo y Melancolía.
Asimismo, desde la enseñanza de Lacan el dolor es concebido como dolor propio a la existencia humana: el dolor de existir, como nos dice Lacan en su texto Televisión. Es un dolor que muestra que el sujeto sufre de algo estructural y con lo que se encuentra en los avatares de su vida y en el encuentro con el Otro. Este algo estructural es la falta en ser que introduce de lleno a la clínica de la falta. Los ejes de esta clínica son tanto desde Freud como desde Lacan los propios de la represión, del retorno de lo reprimido en la solución de compromiso que es el síntoma, de su articulación con el fantasma y de la posibilidad de una tercera vía que es la sublimación.
Desde Freud:
Éste define el dolor como concepto límite entre lo corporal y lo psíquico. Habla del dolor como de una pseudo-pulsión y dice que releva de una proyección sobre el Yo corporal de un displacer (angustia) no elaborable e insoportable y del que el Yo para escapar a él, lo traduce en dolor ya sea psíquico o físico.
De esta forma, el dolor para Freud, es una forma de defensa a la angustia y a sus manifestaciones. Sería también la forma de inscripción psíquica en el sujeto de lo quedaría de vínculo con el objeto perdido, con el Otro, al salir de esa sensación de displacer. A través de los textos citados anteriormente, Freud piensa que el dolor psíquico se acompaña siempre en alguna medida de fenómenos físicos. En la Adenda C de Inhibición, Síntoma y Angustia, Freud para diferenciar el dolor físico del psíquico, nos dice que en el transcurso de un dolor físico el investimiento narcisista aumenta en detrimento del de objeto. Este hecho le lleva a pensar que el dolor físico puede ser una defensa en relación a la vinculación con el Otro en donde habría un dolor psíquico. Es la idea del dolor como defensa a una posible neurosis traumática.
En el texto Inhibición, Síntoma y Angustia, Freud dice que el dolor aparece “cuando una excitación actúa como una excitación pulsional constante” elevando el dolor a una expresión de satisfacción de la pulsión, lo que sería propio del masoquismo primordial, la necesidad de un sufrimiento que de satisfacción.
Por último, en el texto de Duelo y Melancolía, diferencia la melancolía del dolor psíquico en que en esta última no hay elaboración por la pérdida del objeto sino que el sujeto se identifica al objeto perdido, causando así “la sombra del objeto que cae sobre el Yo” con el consiguiente aplastamiento simbólico del sujeto melancólico.
Desde Lacan:
El dolor, ya sea psíquico o físico, es una especie de posesión, en el sentido de que al contrario que la angustia que es ruptura con el Otro, el dolor daría consistencia de alguna forma a ese Otro, al que se le da existencia por medio de la falta, la del objeto que falta, y la falta en ser del sujeto. Se trataría en el “tener dolor” de una identidad marcada por intentar elaborar esa falta.
Por otra parte, para Lacan, el sujeto que se complace en el dolor es un sujeto que goza. Utiliza un término para denominar al sujeto que se instala en este dolor de existir y es el de “cobardía moral”. Con este término, introduce lo que sería contrario a una ética del deseo que sería atravesar la falta pero no quedar instalado en su dolor en un goce mortífero.
En relación al dolor físico, este tipo de dolor alejaría al sujeto del vínculo con el Otro. A este respecto, cuando habla de fenómenos psicosomáticos, los trata siempre como los fenómenos en el cuerpo que están dando a ver un goce que debe poder traducirse en palabras para dar cuenta del deseo que queda solidificado, congelado en cierta manera, en esos mismos fenómenos. Se trata de poder pasar al lenguaje del discurso lo que es un lenguaje del órgano lesionado que es el retorno en el cuerpo del goce que no ha podido ser simbolizado por el sujeto.
En cuanto a la melancolía, nos habla de la identificación del sujeto a la falta en ser, de forma masiva, el sujeto es la falta y de ahí el delirio de culpa de los melancólicos.
CLÍNICA DEL VACÍO:
Desde Lacan, podemos pensar esta clínica como la que no tiene en cuenta el dolor de existir propio de la falta en ser. No se trata de pensar en una estructura diferente de las ya existentes sino en pensar en ciertos síntomas de nuestra vida contemporánea que muestran las patologías del acto, desde los actos compulsivos en el comer o no comer, las adicciones, las auto-mutilaciones, los pasajes al acto violentos, etc.
Toda esta clínica tiene la modalidad de no aparecer como pregunta al ¿qué soy?, con el dolor consiguiente a una respuesta de alienación en el deseo del Otro y de saberse abocado a la muerte. Al contrario, es una clínica que lleva aparejada una consistencia narcisista del sujeto que realiza una especie de renegación de la falta y que cree en un goce cerrado en sí mismo con un objeto que cree que le colmará, sin vínculo con el Otro.
Esto puede llevar a formas de violencia extremas y ahí llegamos al segundo concepto del binomio, que es la violencia.
Esta violencia, estará en primer lugar marcada por no poderse nombrar. En la clínica de la falta en ser, el sujeto nombra la falta en relación al Otro y a sí mismo. En cambio, en esta clínica del vacío no hay esa posibilidad de nombrar al menos en un primer tiempo, lo que el sujeto experimenta que no existe. Es una clínica en que no hay el juego histérico de la identificación al deseo del Otro, es una especie de identidad falsa del sujeto. Se puede evidenciar en ella una desviación de la ley y en cierta manera es una clínica que nos recuerda lo que Lacan comentaba para ciertos fenómenos de “psicosis social”. Evidentemente es una clínica que se fundamenta en la violencia, o sobre el propio cuerpo o sobre el cuerpo del otro en pasajes al acto de tipo agresivo.
Concluyendo con esta clínica del vacío y de cómo tratarla, es importante recordar como Lacan en un texto sobre la agresividad en psicoanálisis, diferencia entre la violencia como tendencia, propia de una agresividad primordial, y de una violencia como acto intencional.
De la primera violencia, nos dice que es posible elaborarla e interpretarla ya que parte del estadio del espejo, que se inscribe en lo imaginario. Esta violencia puede llegar al acto agresivo, y tiene su posibilidad de resolución por la mediación simbólica, siendo una violencia posible de tratar por la palabra.
De la segunda violencia, cuando trata de la intencionalidad la trata como a una agresividad destructiva que quiere aniquilar al Otro percibido como diferente y peligroso.
Es una violencia por fuera del Otro y de la palabra y Lacan alerta sobre el hecho que el analista no podrá ni deberá tratarla sin que antes el sujeto se haga cargo de ella.
Creo que esta segunda violencia, es la que irrumpe en nuestra sociedad contemporánea por el hecho mismo de una disminución en nuestra sociedad a poder elaborar la dependencia en relación al Otro, la falta en ser, la muerte, en definitiva por una disminución en el pensar y en el hablar.
Entonces, se trata en esta segunda clínica del vacío, de hacer surgir un decir, un poder pensar en lugar de la actuación violenta. Volviendo al binomio dolor//violencia, sólo pasando por la elaboración en palabras del dolor y que el sujeto se haga responsable de este dolor de existir, se podrá evitar la violencia.
Clotilde Pascual
Comisión de organización: Cora Aguerre, Pilar Dasí, José Monseny
Comisión Científica: Cora Aguerre, Ana Alonso, Juan del Pozo, Monserrat Pallejà, Clotilde Pascual.
CORAAGUERRE@terra.es
alonso.an@gmail.com
juanpozo@arrakis.es
mpalleja@spt.cat
20538cpm@comb.es
La inscripción de la Jornada será gratuita para los miembros de la AePCL
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